icación.
Los
alumnos prestan atención por un momento, pero los aparatos pueden más
que la pizarra.
La
escena, cada vez más común en centros educativos, resume el dilema que ahora
intenta abordar el Ministerio de Educación de la República
Dominicana (Minerd): cómo regular el uso de celulares durante
las clases.
Al
respecto, la Asociación Nacional de Instituciones Educativas Privadas (Ainep)
valora que el Ministerio realizara consultas antes de presentar la propuesta.
"Sabemos
que en dicho proceso participaron distintas asociaciones del sector
educativo, incluyendo Ainep, así como otros actores vinculados
al sistema", indica la entidad.
No
obstante, aclara que la organización no es un ente regulador.
"Las
políticas y normativas que rigen el funcionamiento de los centros corresponden
al Minerd, y las instituciones educativas [deben] atenerse a los
lineamientos que este organismo establezca", señala la entidad al
tiempo que agrega que confían en que las medidas que finalmente se adopten,
contribuyan a fortalecer los ambientes de aprendizaje y sean de provecho para
el país.
Una
regulación en discusión
El
plan que impulsa el Minerd busca establecer normas claras sobre
cuándo y cómo estudiantes y docentes pueden utilizar teléfonos móviles durante
la jornada escolar. Además, de presentar la iniciativa a los actores del
sistema educativo se abrirán diversos canales para recoger sugerencias que
enriquezcan el documento.
Aun
así, para el exministro de Educación Melanio Paredes la
solución a lo que hoy es una realidad cotidiana no puede
limitarse a una simple prohibición inspirada en tendencias de otros países.
"Toda
regulación o iniciativa en la política educativa del país debe partir de estudios
serios sobre los factores que inciden en los bajos niveles de aprendizaje de
nuestros alumnos y sobre cómo abordarlos", comenta.
Paredes
propone evaluar cuál es el nivel de uso de dispositivos electrónicos entre los
estudiantes, qué contenidos consumen, cuáles son los niveles de acceso
a internet de banda ancha y si los docentes utilizan los recursos
tecnológicos promovidos por el Ministerio durante la pandemia.
Según expertos en dociencia, el gran
reto de la propuesta de regular el uso de celulares consiste en alcanzar un
acuerdo entre las partes involucradas. (DIARIO LIBRE/ JOLIVER BRITO)
Experiencia
docente
La
iniciativa no surge de la nada. Para los profesores, el manejo de
los teléfonos móviles se convirtió en un adversario con el que
resulta difícil competir.
Dinorah
García Romero,
exrectora del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro
Poveda, también respalda la regulación, aunque considera necesario escuchar la
opinión de los jóvenes y promover un debate previo a la aprobación de la
medida.
"Hay
que tener mucho cuidado para que el estudiante entienda que no se busca limitar
su libertad, sino crear condiciones para un aprendizaje efectivo",
advierte.
Según
la educadora, cualquier regulación debe sustentarse en una propuesta
pedagógica que fortalezca tres aspectos: la capacidad de decisión
personal del estudiante, la comprensión del sentido de las normas y el
desarrollo de aprendizajes que estimulen la creatividad.
García
Romero sostiene, además, que los docentes deben revisar sus propias prácticas
pedagógicas.
"Muchos
estudiantes andan con el aparato porque la escuela es muy aburrida.
¿A qué vas a entrar al aula si lo que vas a encontrar es un profesor con un
monólogo que ni siquiera él entiende?", plantea.
Distracción dentro
y fuera del aula
Expertos
en educación señalan que el debate no se limita a la disciplina escolar.
También involucra a las familias.
Dalul
Ordehi, decana del Área
de Ciencias Sociales y Humanidades del Instituto Tecnológico de Santo Domingo,
considera que la regulación se necesita debido al impacto que el uso
intensivo de celulares tiene en la atención de niños
y adolescentes.
"Hay
procesos dentro del sistema educativo que requieren mayor interacción,
y el uso constante de celulares ha generado niveles de
atención bastante deficientes", explica.
El
Estado dominicano apuesta por una educación con pantallas reguladas. (DIARIO
LIBRE/ LUDUIS TAPIA)
Ordehi advierte además que diversos estudios señalan
los efectos del uso excesivo de pantallas en el neurodesarrollo
infantil.
"No
debería un niño menor de 15 años tener un aparato celular",
afirma.
Para
la especialista, la clave no está en eliminar los dispositivos, sino en
establecer un uso consciente y con objetivos
pedagógicos claros.
Esto,
añade, requiere fortalecer la alfabetización digital y
la formación docente para integrar las tecnologías
emergentes como herramientas de apoyo educativo.
La
experta también subraya el papel de las familias.
"Pedimos
regulación en la escuela, pero muchos padres prefieren
mantener a los niños tranquilos frente a una pantalla en casa
y no siempre pueden sentarse con ellos a hacer una tarea", comenta.
Al
igual que Ordehi, Vilma Gerardo, especialista en Currículo y
Evaluación Educativa califica de necesaria esta posible regulación, porque la
tecnología es parte del mundo actual.
"Los
grandes magnates tecnológicos regulan a sus hijos el uso de
esta, por tanto, la escuela no puede estar de espalda a los avances y aportes
del uso de herramientas como los celulares; pero tampoco puede permitir un uso
sin normas".
Debate
global
La
discusión sobre los teléfonos móviles en las escuelas no es exclusiva de la
República Dominicana.
Datos
de la UNESCO indican que más de 80 países han restringido o prohibido el uso de
teléfonos celulares en centros educativos. Entre ellos figuran Brasil, Chile,
Argentina, Paraguay y México.Las experiencias internacionales muestran
resultados variados. En algunos sistemas, la restricción de celulares mejoró la
concentración en las aulas. En otros, las escuelas prefirieron integrar los
dispositivos como herramientas de aprendizaje, acompañadas de programas de
alfabetización digital. Diariolibre