China ya ensaya con una vacuna en humanos, mientras Beijing logró estabilizar el brote

La vacuna inactivada contra el coronavirus que desarrolla el Instituto de Biología Médica de la Academia China​ de Ciencias Médicas ha entrado en fase 2 de ensayos clínicos, según ha informado el 'Diario de la Ciencia y la Tecnología' chino.

La fase 2 de los ensayos evalúa más en profundidad la inmunogenicidad y seguridad de la vacuna en humanos. Los ensayos se están llevando a cabo en la provincia de Yunnan, en el sur del país.
El estudio en fase 1 en curso ha contado con unos 200 participantes desde mayo. En la fase dos se determina la dosis de la vacuna y se continúa evaluando la respuesta inmunológica que provoca en personas sanas.
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Hasta ahora, cinco vacunas candidatas para la COVID-19 han sido aprobadas para ensayos clínicos en China, lo que representa el 40 por ciento del total de vacunas en ensayos clínicos en el mundo, según datos del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Por el momento ninguno de los ensayos clínicos que se están practicando en el mundo ha superado la fase 3, la última etapa de ensayos clínicos a gran escala, un paso necesario antes de obtener la aprobación reglamentaria para su venta.
Las previsiones más optimistas estiman que a finales de este año podría estar lista la primera vacuna contra el coronavirus. Ya a finales de 2020, ciertos grupos de personas con necesidades especiales pueden empezar a ser vacunadas con compuestos experimentales si hay situación de urgencia, apuntó el mes pasado el director del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades de China, Gao Fu.
El nuevo coronavirus, descubierto en China a finales de 2019, ha infectado a 8.808.000 millones de personas en todo el mundo y ha matado a más de 460.000 contagiados.
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Tras varios días de temor por un rebrote de coronavirus, la situación sanitaria en la capital china, Beijing, parece haberse estabilizado en términos de nuevos contagiados, mientras el gobierno local anunció hoy que ya tiene la capacidad para hacer hasta casi 25.000 pruebas diarias para detectar la enfermedad.
Beijing sumó 22 casos de coronavirus en las últimas 24 horas, la misma cifra que en la víspera, lo que eleva el total de casos del nuevo brote a 227 desde el 11 de junio, según datos oficiales.
Las cifras divulgadas por las autoridades parecen mostrar que el brote iniciado en el mercado mayorista de Xinfadi se estabilizó y que, tal y como avanzó la semana pasada el jefe epidemiólogo Wu Zunyou, ya se llegó al pico de casos y apenas hay nuevas infecciones. Sin embargo, las autoridades siguen testeando a la población.
Un funcionario del gobierno municipal aseguró en conferencia de prensa que la capital tiene ahora capacidad de realizar casi 250.000 pruebas diarias.
Hasta el momento hizo más de dos millones, es decir más del 10% de su población, y rastrea a empleados de restaurantes, universidades y mercados.
Asimismo, testea a trabajadores propensos a transmitir la enfermedad por su constante contacto con el público, como servicios de suministro de comidas y bebidas, conductores, supermercados y centros comerciales.
Más de 7.500 trabajadores sanitarios hacen las pruebas en 124 centros designados a lo largo de la ciudad, explicó el funcionario.
Sin embargo, uno de los voceros municipales agregó que "es inevitable que de vez en cuando los resultados no sean precisos". Por eso, aconsejó que quienes no se sientan seguros, se hagan un segundo test, especialmente si residen en zonas de riesgo.
También continúan los trabajos de desinfección, que afectan a restaurantes, mercados y universidades.
El gobierno municipal anunció el martes que Beijing pasaba del tercer al segundo nivel de emergencia, por lo que todas las clases presenciales están suspendidas, y se aconseja a los residentes que trabajen desde casa, mientras que las comunidades en áreas de riesgo "alto" quedaron selladas y no se permite que nadie salga de ellas.
También se mantuvieron las restricciones para salir de la capital y, de hacerlo, se debe presentar una prueba negativa de coronavirus realizada en los siete días previos a la partida.
Estas medidas buscan "impedir que el virus se extienda por la capital o llegue a otras partes de China", explicó el subdirector de Seguridad Pública municipal, Pang Xuhong, la semana pasada.
El epidemiólogo chino Zhang Wenhong aseguró que "el brote de Beijing no es una segunda oleada del virus" y que se trata más de "un brote espontáneo registrado en un corto periodo de tiempo, y ya bajo control".
Las investigaciones preliminares de los científicos chinos apuntan a que la cepa de este nuevo brote encontrada masivamente en el mercado de Xinfadi proviene de Europa, pero aún debaten cómo habría llegado hasta allí.
Hasta ahora se detectó en una tabla de cortar salmón, pero según los expertos no hay pruebas de que los contagiados se infectaran por comer alimentos contaminados, incluyendo mariscos.
Fuente: Xinhua y EFE

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