Madre cubana que intenta llegar a EE.UU da a luz en medio de selva del Darién en Panamá.

El portal de Cuba ha hablado sobre “la cubana Gladis Pérez Molina se le presentó el parto en medio de la selva del Darién. Llevaba seis horas de camino entre Caná y Metetí, Panamá, y le empezaron los dolores”.

"La madre gritaba y su angustia se nos contagió a todos", relató a DIARIO DE CUBA José Lino Asencio López, uno de los 53 presos políticos liberados en 2015 como parte de las negociaciones entre los gobiernos de Barak Obama y Raúl Castro.
"A hombros la cargamos durante ocho horas más hasta Metetí. Solicitamos una ambulancia, pero llegó 10 horas después, cuando la mamá ya había parido con la ayuda de una enfermera cubana", relató el portal.
Asimismo, argumentó que “Asencio López es uno de los 16 cubanos que atravesó Venezuela para escapar de Trinidad y Tobago y continuar camino por tierra hacia Estados Unidos. Junto a otros 120 emigrantes salió el 26 de abril del municipio colombiano de Necoclí hacia Capurganá, para luego intentar llegar a Puerto Obaldía, Panamá”.
“Como a Gladis Pérez Molina, su esposo y otros emigrantes, no lo detuvieron las historias sobre el tapón del Darién. Todos sabían que les podrían estar esperando la muerte, bandas criminales, hambre, fieras, ríos caudalosos y el duro trato del Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (SENAFRONT)”, manifestó.
“El adolescente René Gutiérrez pasó los dos últimos años en albergues, trabajando para comer y protestando por sus derechos en Trinidad y Tobago. A sus 14 años, se vio obligado a enfrentar la selva del Darién en una dura travesía que duró 16 días. En la primera jornada, entre la Miel y Puerto Obaldía, tuvo que deshacerse de abrigo, ropa y algunos recuerdos para poder subir lomas y atravesar pantanos”, relató.
"Después me tocó soportar el fuerte frío de la noche, pero uno en la selva solo vive el momento", dijo. Agregó que ver a la guardia panameña cerca de Puerto Obaldía reavivó su esperanza. Pero esa alegría duró poco”, indicó Diario de Cuba.
"Nos dijeron que no podíamos pasar, que teníamos que seguir por la selva. Y nos mintieron, por eso solo descansamos una noche. Nos dijeron que llegar a Caná máximo tomaba un día, pero fueron cinco", relató René Gutiérrez.
"Lo más duro fueron las noches; no dormíamos porque los animales merodeaban los campamentos". En esa travesía, René vio varios cadáveres de emigrantes muertos. En Caná supo que uno de esos cuerpos era el del cubano Yudiel Meriño, de 24 años, quien habría fallecido de un infarto”, manifestó.
“La corta temporada seca ha terminado en el Darién, una de las regiones más lluviosas del mundo. Las fuertes y constantes precipitaciones complican aún más el camino a los emigrantes”, relató.
“Los cinco días del viaje a Caná "estuvimos andando en medio del fango", dijo Asencio López. "A los niños nos los turnábamos para llevarlos en los hombros porque nuestros cuerpos se enterraban hasta la cintura en el lodo. Pero el momento más difícil fue pasar un río por una empalizada, por el temor a una crecida súbita que nos arrastrara", narró. Fuente: cubatv

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