Fundaciones de EEUU advierten sobre eventuales deportaciones masivas en RD

NUEVA YORK.- Numerosas fundaciones con sede en los Estados Unidos advirtieron  sobre eventuales deportaciones masivas de niños que definieron como dominico-haitianos, nacidos en territorio de la República Dominicana.


      Entre las organizaciones que se pronunciaron sobre las anunciadas repatriaciones de los inmigrantes haitianos, cuando venza el plazo de 45 días, figuran la fundación Robert F. Kennedy, el Centro de Desarrollo Sostenible (CEDESO) y Open Society Foundations, que alertan sobre las medidas que ha anunciado el gobierno del país caribeño, diciendo que cientos de militares están preparados para ejecutar las deportaciones.

El gobierno dominicano ha dicho que casi 240.000 haitianos se han sometido al Plan de Regularización de Extranjeros, pero Benecio Enecia, director de CEDESO, dijo que “las señales para las deportaciones que está  dando el gobierno son claras, exhibiendo una logística que incluye militares, personal y vehículos para llevar a cabo las deportaciones”.

El activista, cuya organización trabaja con inmigrantes haitianos y dominico haitianos, añadió que se esperaba que el gobierno retrasara la fecha para dar oportunidad a una enorme cantidad de los que no se han sometido a la regulación.

Pero a diferencia del 2013, cuando hubo una masiva reacción internacional adversa, después que el Tribunal Constitucional (TC), aprobara la resolución 168/13, ahora la mayoría de gobiernos y organismos internacionales asumen el silencio o la indiferencia ante las denuncias, incluyendo al de los Estados Unidos.

Lilian Gamboa, de Open Society Foundations, dijo al respecto que lo que ocurre es que como la mayoría de los países enfrentan el mismo problema con trabajadores inmigrantes ilegales, no quieren criticar al gobierno dominicano por la medida anunciada para repatriar a los haitianos indocumentados.

Un dato curioso es el de que las fundaciones que hacen la advertencia, sólo se refieren a los haitianos y no a otros extranjeros, siendo que en la República Dominicana residen ilegales de una diversidad de países del mundo.

Alegan que los haitianos constituyen el 90% de la presencia extranjera en territorio dominicano, por lo que son el principal blanco de regulaciones y deportaciones.

En el 2012, dicen las fundaciones, una encuesta reveló que en la República Dominicana hay 524.000 trabajadores inmigrantes extranjeros y el 90% son hijos de haitianos.

Angelita Baeyens K., directora de programas del Centro Robert  Kennedy para los Derechos Humanos, dijo que en la República Dominicana “no existen mecanismos adecuados de detención”.

Añadió la activista que “el proceso para legalizar a los niños hijos de haitianos nacidos en la República Dominicana, no ha estado a la altura”.

Reveló que menos de 9.000 de una población de decenas de miles, se han sometido al plan, “que en teoría los pone en el camino de la legalización”.

Los grupos de derechos humanos esperaban que el gobierno retrasara la fecha límite de inscripción, dadas las dificultades que enfrentan muchos de los documentos que producen y los requisitos burocráticos.

Pero no hay indicios de que las autoridades paralizarán el plan para comenzar a expulsar a los trabajadores, alrededor de la mitad de los cuales se habían podido registrar, según cifras difundidas por el gobierno dominicano.

Las entidades sostienen que los trabajadores haitianos, que han cruzado la frontera por  generaciones para cortar la caña de azúcar, limpiar casas  y cuidar niños, han experimentado durante mucho tiempo una difícil coexistencia con sus más prósperos vecinos dominicanos.

“Es una relación llena de resentimiento, tensión racial y la larga sombra de la masacre de decenas de miles de trabajadores haitianos ordenada por el dictador dominicano Rafael Trujillo en 1937”, sostienen los activistas.

Los dominicanos dicen que han llevado la peor parte de Haití, teniendo que asumir sus problemas económicos, tanto antes como después del terremoto del 2010 que devastó a su vecino y el flujo de ilegales cruzan por la frontera.

Muchas de las personas afectadas por el fallo del TC en el 2013, había vivido toda su vida en la República Dominicana y no sabía nada de Haití, ni siquiera el idioma.

Las protestas internacionales llevaron al gobierno dominicano  a suavizar parcialmente su postura con la aplicación de la resolución 168/13.

Los defensores y los organismos jurídicos internacionales dijeron que todavía el plan no alcanza a la mayoría.

El canciller dominicano Andrés Navarro García, dijo a los periodistas hace unos días en España que la mayoría de los sujetos a la deportación ya había comenzado el proceso de registro y no sería deportado.

Para aquellos que no entran en el proceso, el Navarro dijo que no habrá redadas masivas para deportar extranjeros y el protocolo aún está siendo elaborado.

En lugar de ello, el gobierno se encargará de cada caso individual y trabajar en conjunto con el gobierno haitiano para una transferencia ordenada de los ciudadanos.

Los trabajadores migrantes que se han registrado hasta el momento se han concedido un período de gracia de 45 días durante el cual pueden completar el proceso.

Algunos defensores les preocupa que el mecanismo para identificar potenciales deportados será para apuntar cualquier gente de piel oscura con sospecha de origen haitiano, si tienen documentos o no y entre ellos, podrían ser repatriados cientos de dominicanos debido al color de su piel, agregan los activistas.

“La situación de estos niños no es clara, dejando potencialmente vulnerables a la deportación también”, añade la directora del Centro Robert Kennedy.

"Si se producen estas deportaciones masivas, van a incluir  por error a quienes nacieron en la República Dominicana", dijo Gamboa. "¿Van a seguir las normas del derecho internacional, podrá Haití recibir este número de deportados, y cuál sería su situación en Haití?", se preguntó la activista.

Otros hacen interrogantes sobre el impacto en la economía dominicana.

Durante generaciones, los haitianos han asumido los trabajos que muchos dominicanos no quieren, llenando una parte vital del mercado laboral de bajos salarios y sin protección de las leyes.

Las empresas, según algunos expertos podrían ver a sus costos de producción elevándose si se elimina una gran parte de la fuerza laboral haitiana

Pero muchos activistas como Enecia de CEDESO, creen que muchos están resignados a su deportación.

"El criterio se basa en la discriminación racial", dijo. "El miedo, la desesperación y la angustia son las expresiones de las personas. Se sienten impotentes”, concluyó diciendo Enecia.- Fuente:elnuevodiario

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